Valentina González Alzola
Universitat Rovira i Virgili
valentina.gonzalez@urv.cat
https://orcid.org/0009-0003-4931-5062
En Europa nos encontramos ante un reto social y político: dar con una organización de los cuidados en nuestras sociedades urbanas que no se sustente en la explotación del trabajo altruista de las mujeres y las familias ni en la labor remunerada pero precaria de las trabajadoras migrantes. Si bien la cuestión de la desigualdad existente en el campo del trabajo reproductivo y de cuidados no es una cuestión reciente —pues desde la década de los setenta feministas y académicas señalan el trabajo gratuito que practican las mujeres en el sistema capitalista para sostenerlo— el actual contexto político y económico en el que nos encontramos presenta nuevas características de desigualdad social en este ámbito. Recientemente, se ha cuestionado en investigaciones académicas1 y movimientos sociales2 la insostenibilidad del modelo de cuidados de base familiar y sesgado por un claro condicionante de género y clase, en un proceso de mercantilización creciente dado el contexto económico neoliberal en el que nos encontramos.
En el ámbito concreto de los cuidados de larga duración, encontramos nuevas estrategias políticas de instituciones tanto internacionales como estatales3 para hacer frente a estos desafíos, proponiendo como horizontes políticos cuestiones como la desinstitucionalización. En estas estrategias prima la permanencia en el hogar de las personas mayores y se propone retrasar al máximo posible su entrada en instituciones alejadas de los entornos de la vida de estas personas.
Para la consecución práctica de estos planes hay todavía mucho por hacer en la particularidad de las realidades sociales; y conviene construir formas concretas para llevarlos a cabo. En este proceso surgen dudas: ¿por qué es el hogar el lugar central para pensar en los cuidados? ¿Por qué se entiende que es el espacio doméstico un lugar seguro que ofrece todo lo necesario para pensar en un modelo de cuidados a futuro?, ¿dónde queda el entorno urbano en este sentido? ¿Es el entorno urbano, y los fenómenos y procesos que ocurren en él, algo independiente a la organización social del cuidado?
Inicié la lectura del libro Ciudad, género y espacio doméstico con la intención de indagar en estas cuestiones y en los vínculos existentes entre lo urbano y el trabajo doméstico y de cuidados; buscaba enfoques teóricos que reflexionasen acerca de cómo se relacionan estas dos esferas de la vida cotidiana. La compilación de artículos que compone el libro, construido como un mosaico de distintas y variadas aportaciones, resulta en una propuesta útil de abordaje académico que pone sobre la mesa la necesidad de vincular los estudios urbanos críticos con las investigaciones sobre género y trabajo doméstico. El libro es el primer tomo de una colección titulada con el mismo nombre (Ciudad, género y espacio doméstico) y que consta de un segundo tomo, titulado Mujeres y cuidados en la ciudad. Esta colección surge a partir de un curso de formación celebrado en el año 2021 por la Red Urbs.Tic en el que participaron académicos de distintas instituciones de América Latina4; y suma reflexiones a los debates sobre género, ciudad, feminismos, arquitectura o cuidados.
El libro que pretendo reseñar retoma el enfoque del urbanismo no neutro que entiende que la concepción del espacio urbano está construida por relaciones asimétricas de poder que comportan desigualdades históricas y reflexiona sobre cuestiones como el desplazamiento del sentido de habitar lo cotidiano con la cuestión de género como elemento central para la elaboración de estas reflexiones. En los artículos recogidos se analizan las desigualdades en las prácticas sociales y simbólicas en el espacio urbano; de esta manera, se incorporan a los debates sobre la ciudad y el género, cuyos nexos pueden dar lugar a distintas discusiones debido a las problemáticas de desigualdad que surgen de esta interconexión. Por lo tanto, el libro se desarrolla entorno a estos dos ejes —el género y la ciudad— y aborda cuestiones muy diversas que surgen del cruce entre estas dos variables, como la participación política, los derechos colectivos, la movilidad o la organización social del cuidado.
El libro está estructurado en dos secciones principales: la primera aborda los cuidados tanto en el ámbito urbano como en el doméstico, mientras que la segunda se enfoca en las interacciones entre el espacio público, el privado y el doméstico, con el objetivo de analizar el papel de las mujeres en la configuración de la ciudad como espacio de vida.
En la primera sección, titulada «Género y Cuidado» encontramos cinco artículos que reflexionan sobre lo urbano a partir de una perspectiva feminista y cuyo eje es el problema de los cuidados. Los textos que lo componen son muy diversos, algunos de índole más cuantitativa, como el de Dolors Comas —que aporta una fotografía general de las desigualdades que implica el actual modelo de cuidados de larga duración en Europa y Latinoamérica— o el de Aftychia D. Bournazou Marcou —que aporta un estudio detallado sobre los índices de gentrificación en Ciudad de México—. Este último constituye una apuesta verdaderamente interesante si tenemos en cuenta que estamos debatiendo sobre género y cuidados, pues nos invita a abrir nuestro campo de visión y pensar en cómo se afectan mutuamente lo urbano y los cuidados para la producción de desigualdades. Otros textos de estilo más narrativo, como el de Laura Sarmiento B. —que reflexiona sobre la construcción de lo doméstico y las desigualdades que se producen en este espacio— o el artículo de Adriana Sansao Fontes —cuya temática es el papel de las intervenciones temporales de mujeres para la transformación de los espacios públicos; y se abre, además de a lo político y social, a experiencias de arte visual, performance o musicales—.
Patricia Ramírez Kuri y Yutzil Tania Cadena Pedraza, por su lado, problematizan en su texto la relación entre lo público, lo privado y lo doméstico. Entienden que el cuidado es una práctica que tensiona las divisiones artificiales y las desigualdades sociales —como la división sexual del trabajo, la dicotomía público-privado y las dimensiones de lo productivo-reproductivo—, porque las cuestiona y pone de relieve su inutilidad. Las autoras proponen ir más allá del espacio doméstico para pensar en el cuidado de los habitantes en el espacio urbano, las condiciones de las calles, banquetas, transportes, parques, plazas; la calidad; la seguridad; el agua o el transporte. Comprenden que la ciudad es el escenario donde se reproducen las desigualdades del cuidado, los mandatos de género, y es en el espacio público donde se ponen de relieve las contradicciones de la organización social del cuidado.
En la segunda sección, titulada «Habitar: vivienda y espacio doméstico» encontramos cuatro textos que, también con estilos y temáticas muy distintos, abordan análisis sobre el espacio doméstico. Lo hacen, o bien a partir de estudios de caso como Angela Giglia —que reflexiona sobre las reconfiguraciones materiales y simbólicas de la vivienda en la cuarentena mundial del covid-19—, o bien con textos que constituyen verdaderas herramientas de abordaje teórico de estas temáticas. Encontramos, en este sentido, propuestas teóricas y conceptuales realmente interesantes, como la idea de infrapolítica, de Valeria Reinoso, o la de civitismo (Carrión y Cepeda, 2021), que recuperan Fernando Carrión y Lucía Álvarez en su texto para tratar críticamente la forma en que se construye la relación entre la sociedad y la materialidad de los espacios públicos y privados. En esta segunda sección del libro se incluyen debates centrales para repensar nuestro contexto urbano actual en relación con la organización social del cuidado, como es el proceso conceptual y material de domesticación de los hogares y de las mujeres que están en ellos, o bien la artificial dicotomización de los espacios (público/privado, productivo/reproductivo). Además, María Helena Zamora y Flavia Pfeil apuntan de manera brillante en su texto cómo se relacionan las construcciones de binarismos y la domesticación de las mujeres en los hogares con la modernidad occidental y sus formas de dominación en los territorios colonizados.
Todos estos debates componen la propuesta teórica y política del libro, que aboga por una necesidad de pensar de manera relacional las esferas de lo doméstico, lo barrial y lo vecinal, al entender que diferenciarlas resulta tenso y difícil de sostener en la realidad cotidiana. Además, concebirlas separadas es un producto ideológico liberal, burgués y colonial, basado en la construcción del ideal de ama de casa e ideas de privacidad que solo comportan el aumento de desigualdades de género y clase. Merece la pena detenerse en estos debates para revisar las aportaciones de las autoras sobre la organización espacial de los cuidados en las ciudades y reflexionar sobre nuestra actualidad. Es especialmente necesario hacerlo en el contexto político actual en el que, como introducía en esta reseña, nos encontramos ante nuevas propuestas estratégicas para abordar las desigualdades existentes en la organización social del cuidado en nuestras sociedades.
Durante el libro se va trazando un hilo conductor entre el sistema patriarcal, colonial y capitalista, pues la construcción de una ciudad dirigida a las actividades de producción y consumo —que comporta la invisibilización y problematización de las actividades de cuidados, aunque de facto esta diferenciación no se sostenga en la cotidianeidad de las vidas urbanas— les es funcional a este conglomerado. Además, se sobrevuelan en distintos momentos las cuestiones del urbanismo no neutro y del derecho a la ciudad; y se ponen de manifiesto cuestiones como los problemas de una planificación urbana androcéntrica y capitalista, que se tratan con especial profundidad en el epílogo de Paula Cepeda.
Numerosos de los textos recogidos en el libro, además de proponer conceptos teóricos o resultados de investigaciones cuantitativas y cualitativas, ofrecen ejemplos de experiencias y casos concretos en los que las posibilidades de construcción de alternativas urbanas han sido posibles o, al menos, se han intentado: la ya conocida Ciudad de los 15 minutos, la Ciudad Cuidadora, el Urbanismo Feminista o las Utopías, entre otras propuestas prácticas. Estos ejemplos o alternativas siembran las condiciones de posibilidad de otra vida urbana, que trate de romper con las desigualdades existentes en nuestras ciudades.
Este libro, en definitiva, aporta valiosas herramientas teóricas, políticas y metodológicas para analizar y debatir la actualidad y el futuro de la planificación de las ciudades en relación con nuevos modelos de organización del cuidado. En los distintos textos se aportan reflexiones sobre problemáticas como la centralidad del hogar en la organización de los cuidados debido a la carga política y simbólica que tiene este espacio desde la Revolución Industrial. También sobre las complejidades de extender los cuidados más allá de los hogares cuando las ciudades están sometidas a procesos de especulación o mercantilización en los que no caben las actividades de reproducción social que no reportan beneficios privados y monetarios. Por eso los contenidos de los textos compilados son más necesarios que nunca para enriquecer los debates y sumar herramientas en la tarea que nos atañe: la construcción de nuevos modelos de cuidados más igualitarios.
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1 Ministerio de Innovación y Ciencia, «El modelo de cuidados de larga duración en transición: estrategias políticas, familiares y comunitarias para afrontar las consecuencias de la pandemia Covid-19», (PID2020-114887RB-C31).
2 Las huelgas feministas desde 2018, reivindicaciones de sindicatos y organizaciones de trabajadoras del hogar y los cuidados —como Las Kellys, SEDOAC, Territorio Doméstico— o espacios de convergencia ciudadana —como el Fórum Social de la Cura (2022 y 2023)—.
3 Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 (Reinoso Naranjo, 2024), Estrategia estatal para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad. Un proceso de desinstitucionalización (2024-2030). Madrid, 2030.
4 La Flacso de Educador, la maestría en Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdova, la Universidad Federal de Rio de Janeiro y el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.